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"So, the life I have made may seem wrong to you. But who ask you anyway? It's my life to ruin, my own wreck..." Or the kind of stuff we said to justify ourselves.

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"Of the life and times of His Royal Divided Persona during His earthly being, and of His return to more banal and simple affairs"

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Mourning

(O cómo dejé de preocuparme y empecé a amar las historias de perdedores)

Recuperé,
entre la condesa y Julio,
mi escaño de contertulio,
mi carné de fundador
de la mesa más redonda
de El Café de Nicanor.

Joaquín Sabina - El Café de Nicanor


Eventualmente uno deja de preocuparse. Deja de sentirlo y deja de protegerse. Abraza el desastre, el golpe. Y luego queda maltrecho y apaleado, lamiendose las heridas y reconstruyendo pasaje por pasaje los eventos para entender que pasó.

Sómos conductores suicidas. Vamos acelerando al precipio, sin entender muy bien por qué, sabiendo que al final nos quedaremos con gabardina y sombrero, con el pasaje comprado y la lluvia empapandonos hasta los huesos en la estación del tren. Pero aún así vamos con la confianza ciega de una vaca al matadero. Hasta dirían que nos gusta, que el fracaso nos llama con voz entrecortada de cobijas y medianoche. Que nos emborrachamos de tinto y tristeza para drogarnos con el almizcle de la miseria y la soledad. Es que la miseria ama la compañía, pero hasta en eso estamos perdidos, porque nuestra miseria es huraña y esquiva. En cada uno de esos lugares comunes uno nos encuentra siempre recortados e inmobiles contra el humo del cigarro, cabizbajos y congelados en un hopperianismo indiferente.

Perdemos. Lo sabemos y nuestras historias empiezan siempre con un Quizás Tal Vez y terminan con un Para La Próxima Será. Perdemos inmoralmente, increiblemente, inmortalmente. Con alevosía y ventaja, con cemento en las botas y agua en los pulmones. Perdemos y perderemos porque secretamente buscamos regresar sólos a casa en la noche de Año Nuevo. Perdemos y perderemos porque queremos que en nuestro album de bodas se renueve cada 3 años y que nuestra cuenta de ahorros se divida cada dos.

Sómos a los que siempre les quedará Paris, los que llegaron a Casablanca por las aguas termales, los que salieron a la guerra y prometieron que volverían, los que bajaron al infierno para mirar atrás en el último escalon. Los locos de los rulemanes, y las heftpistoles.

Y no lo lamentamos. No sómos las pequeñas comadrejas de nadie.

Soundtrack: La Buena Vida - Los Planetas

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